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 Hoy, una madre de la tribu 2.0 de facebook (o twitter, no recuerdo bien) me mostró el siguiente artículo escrito por alguien que firma como Ale, trabaja para la revista Ser Padres en Chile y tiene un twitter @taconeras.
Copiaré el artículo en rojo e iré por partes dejando mi opinión en negro, la que por supuesto cada uno de ustedes puede complementar. Entre todos ya hemos aprendido bastante sobre la crianza respetuosa, que logrará seres humanos más amables para nuestra sociedad.
Dice así:
“A propósito de un tema que escribí acá hace unos meses, me llamó la atención el argumento de muchas mamás: “Son niños, no molestan…”, como si el sólo hecho de tener menos de una cierta cantidad de años bastara para que griten, pateen, interrumpan, ensucien… Lamentablemente, no es una ley establecida ni natural, por lo tanto, a la mayoría de los no papás de esos niños les molestan esas acciones y es más, se piensa de ellos que son “malcriados”.
Contesto: Los niños patean, gritan y ensucian, simplemente porque su cerebro está en desarrollo y sus habilidades cognitivas y psicomotoras no funcionan como las de algún adulto dotado que nunca derrama un vaso en la mesa.
No sé de qué estudio saca la información que usted dice: “a la mayoría de los no papás de esos niños le molestan esas acciones y es más, se piensa de ellos que son ‘malcriados’ ”. ¿Qué entiende usted por ser malcriado? ¿Malcriar, para usted, es respetar los ritmos de maduración normal de los niños? No, se equivoca rotundamente, eso es criarlos bien. Es enseñarles que los adultos somos tolerantes, amorosos, que tenemos paz ciencia, que los acompañamos en su desarrollo y que cuando derramen un vaso de jugo y ensucien, nosotros, de manera amorosa, les ayudaremos a limpiar todo. Eso se llama EMPATÍA, que ya veo, usted no posee. Ni hacia los niños, ni hacia los padres.
Tampoco se dan cuenta de que siendo excesivamente permisivos lo único que consiguen es que sus hijos no gocen de la simpatía del resto y finalmente resulten niños antipáticos, no siempre bienvenidos. Y no es que se trate de demonizarlos, pero hablando de casos extremos, la mayoría comparte esta postura, aunque no la exprese libremente porque no es políticamente correcto.
Los niños no esperan ser queridos o simpatizarle a usted. Los niños buscan el aprecio y el amor de su madre, padre, abuelos, profesores, amiguitos, tíos y tías; que sientan ellos, los niños, que pueden ser figuras de apego, seguridad, empatía, información válida. Si yo fuera niña y sintiera que me mira con cara de asco porque corro y paso a llevar un vaso de jugo, la verdad, también correría de usted.
Para que no se transformen en padres de hijos antipáticos, les doy algunos tips, porque seguramente, no lo hacen a conciencia.
1. Los niños son generalmente bien recibidos en todas partes, sobre todo en reuniones familiares y de amigos más íntimos. Pero no lo son en la oficina (más aún si gritan, lloran y toman todo), en reuniones de trabajo y en general, en cualquier junta con un propósito determinado y que, por su presencia, se desvirtúa.
Donde mis hijos no son bien recibidos, yo tampoco. Para su información, el trabajo de la mujer, hasta que ganamos territorio en el mundo laboral masculino, siempre fue con los hijos a cuestas. Solo las mujeres de clase social alta dejaban a sus hijos a cargo de mujeres pobres.
Las mujeres siempre hemos trabajado y nuestros hijos, que nacen en el planeta Tierra, existen y no tienen por qué ser exiliados de su propio planeta. Que la madre o el padre que quiera ir a una reunión con su hijo vaya y el que no quiera que no lo haga. La verdad es que si soy mal catalogada porque voy con mi hijo a una reunión, a ese lugar no me interesa aportar.
2. Puede que para las mamás sea muy cómodo y les dé lo mismo dar pecho en cualquier lugar. Sin embargo, para los “espectadores”, sobre todo si no somos de confianza, es lo más incómodo que hay. O sea, sentarse en un lugar a tomar un helado con el pololo y que se instale al frente una mujer desconocida y a vista y paciencia de todos, saque una pechuga y alimente a su guagua, puede ser muy natural, pero no es lindo, de verdad.
Este comentario deja en claro que usted no tiene la más mínima noción de humanidad, en el más amplio espectro de la palabra. Le informo: la lactancia es natural y hasta hace 80 años la leche de vaca hecha polvo no existía, es decir, era leche materna o leche materna, de lo contrario morías. ¿Usted cree que el bebé tiene la capacidad perceptiva para anticiparse a llorar y pensar “Ups, estoy en el patio de comidas del mall, hay una mujer con su pololo ahí, tomándose un helado de leche de vaca. Mejor me aguanto el dolor de estómago que me produce el hambre o la necesidad de apego de estar en contacto con mi madre, mejor espero”? No señora, los lactantes no esperan, comen cuando se les place y hay que ofrecerles el pecho (o pechuga) a libre demanda por el tiempo que se estime conveniente. Según las organizaciones de salud, al menos 6 meses de manera exclusiva y a libre demanda, donde quiera (googlee Unicef, OMS, IHAN, AAP, AEP lactancia materna). Y si a usted le molesta ver a una madre amamantar a su hijo, puede tomarse un cohete y cambiarse de planeta o, más simple, viajar a uno de los estados más misóginos de EE.UU. donde arrestan a las madres que amamantan en público.
Ahora le doy otro tip a usted: póngase un paño en la cabeza y no vea lo que le produce repugnancia o asco, y de pasadita, otro tip: revise los conceptos acerca de ser mujer y sus ciclos reproductivos.
3. Los niños que no se comportan en la mesa incomodan. Tratar de comer y compartir con los amigos y la familia mientras un o unos niños gritan, lloran y acaparan la atención de todos, es insoportable. Peor es cuando los papás, al tratar de calmarlos o darles en el gusto, también se transforman en floreros.
Tip para usted: no asista a lugares con niños.
 
4. Papás, entiendan que sus hijos son el centro de su universo, no del universo. Está bien que ustedes les presten toda su atención, pero no deben pretender que todo el mundo viva pendiente de ellos.
Ojalá lleguemos algún día a entender que los niños sí son el centro del universo y que si partimos tratándolos bien, serán un aporte para usted y para todo el universo. Ojalá llegue el día en que abandonemos el adultocentrismo y confiemos en que las conductas que erigen nuestros hijos son siempre con buenas intenciones y parte de sus mecanismos de autorregulación. De esta manera evitaríamos el maltrato infantil y si frenamos esa violencia, no se imagina todo lo bueno que se aporta al planeta y a las relaciones humanas, ¡no se imagina!
Créame que lo último que esperaría es que una persona que piense y se atreva  a dar estos tips, viva pendiente de mis hijos.
5. Retarlos frente a todos, incluso interrumpiendo al resto, es tan feo y mal educado como pelear con la pareja en público, y tan humillante para el niño como para el adulto “retador”.
Tiene razón, sólo agregaría que los padres y madres no los reten ni en público ni en privado. Pueden enseñarles calmadamente tal cual le enseñamos o aportamos a nuestros amigos. Entregue información a sus hijos, que nunca quieren causarle molestias, y que cuando hacen algo mal, no lo hacen queriendo hacerlo. Lo hacen porque no pueden hacerlo mejor. SON NIÑOS.
6. No todas las cosas que hacen sus hijos son taaaaaaaan chistosas para el resto. Esperen a que las personas se rían espontáneamente con sus hijos y no acosen a sus amigos y familiares con “las gracias del niño”.
De acuerdo, no me gustan los animales en los circos, menos los niños tratados como animales.
 
7. Aunque les suene monstruoso, no a todas las personas les fascinan los pequeños como a ustedes, aunque se trate de sus hijos. Traten de ser empáticos y ponerse en el lugar de los otros. Lo no papás de sus hijos no tienen la obligación de tener ánimo para ellos las 24 horas del día, los siete días de la semana y eso no quiere decir que no los queremos.
Si a usted o a otros adultos no les fascinan los niños, aléjense de ellos o revisen qué les pasó en su propia infancia, cómo fueron tratados, mire que lo más probable es que no tengan empatía, actitud básica para relacionarse con los niños y entre los adultos.
8. Quizás a ustedes les da lo mismo que sus hijos les tiren el helado encima o se limpien la nariz en su ropa, pero el resto no tiene por qué aguantarlo. Lo mismo ocurre con las cosas de las casas ajenas. Si no les importa que destrocen su casa, no quiere decir que tienen derecho -sólo porque son niños- de hacerlo en casas de otros.
No invite a niños a su casa o, si lo va a hacer, googlee antes “desarrollo psicomotor de los niños”. Luego, puede sacar su florero Ars Vivendi Design.
 
9. Las carteras, los autos, las llaves, los celulares, las billeteras y las pertenencias de los amigos y familiares NO SON JUGUETES. Si ustedes los dejan jugar con sus pertenencias es otra cosa.
Los niños AMAN lo que sus padres AMAN. En especial, llaveros, carteras, celulares. Observe.
10. No siempre tenemos ganas o tiempo para entrenar a los niños en sus primeras llamadas telefónicas, así que no siempre es bienvenida la frase “hable con la tía…” mientras se le pasa el teléfono.
Cuando usted llame a su hermana o a su amiga, dígale directo a ella: “No me pongas a tu hijo al teléfono, no tengo ganas o tiempo de escucharlo”. Directo al adulto responsable de ese niño. No a nosotros.
11. No nos obliguen a decir que sus hijos son preciosos. Basta con que para ustedes lo sean.
12. Piensen que la mayoría de sus amigos y familiares ama a sus hijos, pero sólo son hijos de ustedes.
Son hijos de la tierra, de todos, son parte esencial del universo. Los niños son personas, da igual si son chicos o grandes… cuando tú seas viejita, esa niña que no soportas porque se tropieza, es antipática, etc. te cambiará los pañales… seamos empáticos.
13. Por último, tengan presente que un hijo malcriado es un potencial niño insoportable, que no va a caer bien en el colegio, en el barrio ni en ninguna parte. O es que acaso ¿nunca han pensado miles de veces lo exquisitos que son esos pequeñitos educados y tiernos?
Esos niños educados y tiernos muchas veces han perdido su infancia gracias a este tipo de artículos.
Lamento escribir esto en un tono de molestia, pero la verdad es que estoy molesta, simplemente porque es una muestra de la brutal pérdida de valores éticos que tan mal nos ha hecho como sociedad. Ale, quien firma sólo así, le ruego: antes de escribir, relea, piense, sienta, investigue… Yo he leído lo que he escrito ahora y leo mi rabia y me dan ganas de escribirlo nuevamente de manera más amorosa y empática, pero no puedo, no quiero, quiero que se sepa mi molestia y la de muchas mujeres (pueden revisar mi Facebook y la polémica que ha causado).
Escribo muchas cosas de manera empática y educativa, pero este artículo merece INDIGNARSE.
Leslie Power
Psicóloga Clínica

Dejo un artículo de Casilda Rodrigáñez sobre “Poner límites o informar de los límites”.

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