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La mujer, la matrona y el hijo.

Mucho hemos escrito sobre la importancia de los primeros años de vida para el desarrollo sano del organismo humano. Los científicos trabajando en neurociencias, algunos pediatras y psicólogos especialistas en la teoría del apego han comenzado a concentrarse, además de la importancia de los primeros 7 años de vida, en los primeros momentos luego del parto. Existen instituciones en muchas partes del mundo que han llegado a concluir, en palabras sencillas, que “todo lo que ocurre en los primeros momentos luego del parto tendrá incidencia en el desarrollo cerebral para la vida de esa persona que nace”. Han dicho que un recién nacido separado del cuerpo de su madre presenta cortisol (hormona de estrés) en tasas más elevadas que el recién nacido que permanece apegado al cuerpo de su madre. Por eso, han concluido que no se debe separar al recién nacido de su madre, nunca. Puedes googlear a Nils Bergman o buscarlo en este blog. De ahí que clínicas y hospitales hayan firmado acuerdos internacionales con UNICEF, donde se comprometen, entre otras cosas, a no separar al hijo que ha nacido de su madre. Algunos cumplen, otros no en ser realmente “Hospital Amigo del Niño” J

De ahí, de las neurociencias, es que algunos países desarrollados comprendieron que durante los primeros años de vida el mamífero humano requiere para su adecuado desarrollo, los cuidados de una figura o dos figuras de apego centrales, generalmente, la quien te gestó, parió y amamantó o amamanta y/o el padre, u otra persona responsiva y atingente.

Hasta ahora, y a pesar de las fuerzas por intentar ver igualdad en los cuerpos masculinos y femeninos, somos las mujeres quienes damos “a luz” (entre comillas porque el lugar debiera estar oscurito) o vida al recién nacido. Por lo tanto, ella y nadie más que ella es la protagonista de ese momento. Los demás, padre, matrona, obstetra, pediatra, familiares, amigo, son todos personas importantes, pero no protagonistas. Lamento herir egos, va un cariñito en el pelo.

Y la madre, la protagonista:

¿Cómo ha vivido el embarazo?

¿Cuáles han sido sus miedos, penas, angustias, ansiedades, durante este tiempo?

¿Cómo los ha resuelto?

¿Cómo ha llegado al momento crucial de su vida?

¿Cómo está?

¿Es adolescente?

¿Es una mujer víctima de abuso sexual en su infancia?

¿Es una mujer informada de la fisiología del parto?

¿Cómo está la relación emocional con el padre del hijo que va a nacer?

¿Cuenta con madre para que la ayude y contenga luego del parto? ¿Está tranquila económicamente?

¿Cuántos hijos ha parido antes?

¿Todos vivos?

¿Abortos espontáneos, provocados?

¿Ha estado en tratamiento por depresión?

¿Cómo fue la relación con su madre?

¿De niña fue golpeada?

¿Fue bien tratada en el colegio?

¿Se ha sentido cómoda durante este embarazo?

¿Está feliz de ser madre?

¿Tiene miedos?

¿Quiere un parto medicalizado?

¿Desea un parto natural?

¿Qué entiende por dolor?

¿Cómo espera ser sostenida por su matrona en el trabajo de parto? ¿La acompañará una doula para parir?

¿Quiere ayuda de su matrona o de otra persona para la lactancia? ¿Cómo desea criar a su hijo?

¿Qué entiende por apego?

¿Quién es la madre?

¿Quisiera dar leche materna?

¿Cómo es su mundo interno?

En definitiva, la pregunta que engloba a todas las anteriores es: ¿Con qué sombras y con qué luces va la mujer a encontrarse con su nuevo hijo?

Las preguntas anteriormente escritas, si existe un vínculo de confianza con la persona que la va a ayudar a parir, provocarán efecto “dominó” y correrá mucha información en extremo útil, para bien acompañar al organismo completo de la mujer. Son muchas más las preguntas que la matrona o partero, sugiero, podría hacer en cada una de las sesiones que mantenga junto con la mujer, no paciente, a quien acompañará antes, durante y después de uno de los momentos más importantes en la vida y el más importante para el ser humano que nace: el parto. Es que es realmente importante, no sólo por lo mágico del momento, si no que por el impacto a nivel cerebral que ocurre en la madre y en el hijo.

Me puede contestar ”Bonito, pero no hay tiempo ni recursos”. De acuerdo. Y, así de mal andamos. Prepárense que para el 2020 la OMS ya ha mandado recados diciendo que la depresión y el suicidio serán las enfermedades de moda. Y ya se ha dicho, también, que la manera de nacer, el estado de la madre y del ambiente, durante los primeros años de vida, es clave para es sano desarrollo cerebral del niño que criamos.

No basta con la atención técnica al cuerpo de la mujer por parte de la matrona, del obstetra y de los demás que circulen. Quien va a parir es mucho más que un útero y una vagina, es una persona completa. Por tanto, es necesario una relación vincular estrecha y de confianza plena entre ambas mujeres ya que la nueva madre es una mujer que va a transferir en la persona de la matrona una cantidad enorme de proyecciones, deseos, miedos, esperanzas, aspectos conscientes e inconscientes de su propia biografía humana. La receptora de esas proyecciones, en muchos casos, será la matrona, quien ojalá cuente con la sabiduría de mujer experimentada para poder contenerlas y con eso, contener a la mujer con todas sus luces y sombras.

Considerar el parto como un acontecimiento natural de la humanidad, le devuelve de inmediato a la mujer la calidad de sujeto y le quita el delantal de paciente objeto, dejando de lado, por fin el parto industrializado, sacando a la paciente de la cadena de producción de hijos: Noticia del embarazo: mujer paciente, que padece y que por tanto se va a “mejorar” en tal fecha. Excesos controles médicos, muchas veces que inducen temor en la paciente. Por su puesto que existen los controles adecuados, pero me atrevo a decir, que la mayoría de los controles, ve a la mujer en calidad de “encubadora”

Llegando a finalizar las 37 semanas de embarazos, comenzamos a “apurar” el parto, como si quisiéramos “apurar” el pavo en el horno. Ya hemos sido testigos de la cantidad de cesáreas innecesáreas, pérdidas de úteros, episiotomías, inducciones, etc. que en resumen nos violentan a las mujeres, a nuestros hijos y a algunos hombres. Cuando en rigor un embarazo está de término entre las 37 y las 42 semanas. https://revoluciondelamor.wordpress.com/2012/05/25/264/ 

Si la matrona o el partero además de ser una profesional, es una mujer sabia, que conoce el mundo femenino y es capaz de mirar más allá del reduccionismo de ser una técnica del parto que acompaña a un cuerpo a parir, reduciendo el parto a un momento meramente fisiológico, comprenderá que acompaña a parir a una mujer completa con una historia (biografía), un presente y un montón de deseos y temores. Esta matrona, mujer sabia, para poder realmente sostener a su mujer parturienta, tendrá que ser muy hábil en conocer su propio mundo interno, su propia historia de vida, sus miedos y sus deseos, para no contaminar a la madre con ellos. De esta manera, el recién nacido, al momento de nacer y encontrarse con quien será su figura de apego, podrá experimentar un ambiente-madre tranquilo y bien sostenido para una buena partida a su desarrollo cerebral.

Una matrona que desconoce el mundo femenino, el desarrollo cerebral de las personas que nacen, su propio mundo emocional, es una profesional que fácilmente se puede coludir con el deseo del obstetra. Y si el obstetra está apurado porque se va de viaje, ella podrá acceder a que sin los motivos estrictos introduzca un medicamento (misopostrol) para inducir el parto… 50% probabilidad de cesárea y/o otras complicaciones que lleven a hemorragias severas y/o a pérdidas del útero.  Ya todos conocimos a impactante salida de la Clínica Alemana del Dr. Valverde http://ciperchile.cl/2013/03/04/mal-uso-de-farmaco-abortivo-en-clinica-alemana-provoca-salida-de-uno-de-sus-ginecologos-mas-reputados/

Una  matrona o un obstetra que aprendió a atender partos medicalizados y reducidos al cuerpo y que han dejando de lado la emocionalidad de la mujer,  la verdad, es que desconocen el saber que las mujeres y nuestros hijos traemos para el momento del parto. A algunos de ellos  les enseñaron que el poder lo tiene el médico, él sabe. Y si ellos, los que saben, desconocen el saber y poder de nuestros cuerpos completos, cómo pueden transmitirnos la seguridad que necesitamos para empoderarnos en nuestro GRANDES PODERES: gestar, parir, amamantar y criar de manera amorosa. Uf! ¡Cómo cambiaría el mundo! ¡Qué poder que tiene el cuerpo médico! Mientras más enfermos, ¿mejor?

Estoy segura, que si los profesionales de la salud que trabajan en relación al parto, amaran a las mujeres y comprendieran su mundo emocional, nuevamente: sus luces y sombras, muchas innecesáreas serían evitadas. Alguien llevará la cuenta de cuantas cesáreas se hacen simplemente por desconocimiento del mundo emocional de la mujer, de la matrona  y/o del obstetra?

Bien, lamento si me voy por las ramas, quiero redondear: El nacimiento de nuestro hijo y de nuestro ser madre, requiere de mujeres sabias y de nuevos hombres que nos acompañen empoderándonos con información certera para parir en libertad, de tal manera de ofrecer el mejor ambientemadre para el ser humano, nuestro hijo, que esperamos sea lo más feliz que pueda ser y para eso, las neuronas, estructuras cerebrales, son claves. La madre con todo su cuerpo, con sus luces y sus sombras, es la protagonista, pero los que rodean a la madre en el parto, son claves y muy importantes para saber ACOMPAÑAR el proceso y no arrebatarles el parto, ni la crianza.  Les doy nuevamente, la más cordial de las bienvenidas a todos los que, de verdad, deseen promover la salud.

Bienvenidos a informarnos en la revolución del amor, que no es más que, como diría Odent, pura cientificación del amor.

 

Leslie Power

Psicóloga Clínica

Creando nuevas redes para nuevas p(m)aternidades.

Bibliografía recomendada:

Este gran artículo http://crecejoven.com/pedagogia–evania-reichert

y

El Granjero y el Obstetra. Michel Odent

Parir en Libertad. Raquel Schallman

La revolución del Nacimiento. Isabel Fernandez del Castillo

Bésame Mucho. Carlos Gonzalez

Vulva. Mithu M. Sanyal.

La sexualidad y el funcionamiento de la Dominación. Casilda Rodrigañez.

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