A la comunidad:

Respecto de las últimas declaraciones del Colegio de Matronas, y su presidenta (y colega) Anita Román, con fecha 7 de mayo del 2013 en Revolución del Amor queremos declarar:

Ojo con el lenguaje que abordamos el parto, no estamos hablando de ir a comprar pan a la esquina.

Si entendemos el parto como un proceso bio-psico-social, entendemos que sobre el recae una impronta cultural importante. El parto en casa, en consecuencia, muestra a un grupo de la sociedad que decide, libremente, escapar a la forma de parir “habitual”, que en nuestro país tiene características de ser institucionalizada, medicalizada y con una alta tasa de cesáreas innecesarias.

Y bajo ese análisis, no nos agrada el tono en el que el Colegio de Matronas aborda el tema del parto en casa, pese a que concluye que “apoya plenamente el proceso de humanización del parto”. Y queremos ser enfáticos en señalar que no se trata de promover, ni mucho menos, degradar una vía del parto ó una modalidad de parto, por sobre otra. Se trata de seguir recomendaciones internacionales basadas en la última evidencia disponible, ponerla a disposición de la población, y ponerlas en practica en las instituciones de salud publicas y privadas.

Si se trata de elegir los dos “extremos” respecto de la experiencia de parto, el parto en casa representa una elección tan valida cómo una cesárea a petición de la mujer. Lo lamentable de las cesáreas es que en Chile, hoy, pese a que 3 de cada 4 mujeres prefiere el parto vaginal por sobre las cesáreas, un 50% de los recién nacidos llega el mundo a través una cesárea. Pese, incluso, a que desde la OMS hasta la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, son enfáticos en señalar que NADA justifica una tasa de cesáreas superior a un 20-25%. De hecho, si todas las mujeres que prefieren la cesárea por sobre el parto vaginal optaran por esta vía, justo ahí llegaríamos a ese 25% recomendado. Por el contrario, no existen recomendaciones internacionales que degraden el parto en casa o que señalen que este debe ser penalizado en favor del parto institucionalizado.

Lo que se debe hacer es promover partos seguros, y no intentar tapar el sol con un dedo. ¿O acaso queremos llegar a prohibir el parto en casa, cómo en Bélgica?, país que fue condenado por la Corte Europea de Derechos Humanos luego de violar dos artículos de la Convención Europea de Derechos Humanos, al apresar a la partera Agnes Géreb luego de asistir un parto en casa.

Insistimos, ojo con el lenguaje. Además hay que abordar la causa de las causas, y muchas mujeres que optan por el parto en casa lo hacen por que el hospital y las clinicas no satisfacen sus necesidades. ¿Entendemos lo que quiere una mujer durante el parto? ¿Se favorece la cobertura de estas necesidades?.

¿Que tal, si en vez de ser tan enérgicos en condenar el parto en casa mejor nos organizamos, unimos fuerzas, y comenzamos la construcción de una guía nacional del parto en casa, cómo en Barcelona?, entendiendo que SI hay un aumento real en Chile del parto en casa. Como dijo una matrona anoche en las redes sociales ¿porqué no proponer estándares?, ¿porqué no proponer certificación para los profesionales que ejercen esta modalidad? ¿Porqué no proponer educación a las mujeres para que puedan elegir?.

Nuestra postura es que los Estados deben favorecer el como, donde y con quien parir. Y que la mujer debe elegir libremente y con toda la información sobre la mesa, el lugar y las personas con quien parir, en un contexto de políticas públicas en torno a la maternidad, que busquen el máximo beneficio de la mujer y del recién nacido.

Sólo queremos cerrar diciendo que nuestra declaración se suma, y va en la linea, de las hechas por la Organización Mundial de Salud (OMS) en 1996, a las de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetrícia (FIGO) en 2011 y a las de la Academia Americana de Pediatría (APA) en 2013: RESPETEMOS LA ELECCIÓN INFORMADA DE LA MUJER QUE OPTA POR EL PARTO EN CASA!!

Revolución del Amor

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