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Les contara, les contara…. me han pasado tantas cosas lindas este último tiempo… pero lo que me pasa en la consulta con mis pacientes mujeres, me llena el corazón de amor y me muestra una vez más que soy afortunada en tener el trabajo más lindo del mundo. Disculpen, sé que ustedes tienen un trabajo precioso y que lo aman, pero estoy contenta y a veces esa alegría me hace escribir perdiendo cierta objetividad, pero bué, estuve mucho tiempo estudiando sobre la subjetividad humana, así que eso de la objetividad se lo dejamos a los objetos y no a los sujeto, sigo.

Las mujeres que atiendo me emocionan… todas han sufrido… todas han tenido infancias más o menos tristes, de hecho las que han tenido infancia de edén, no vienen a la consulta, la mayoría hemos sido golpeadas, abusadas, abandonadas, descuidadas, con o sin la buena suerte de contar con alguna abuelita, tía, profesora o profesor, psicólogx que se transformara, mientras vestíamos de niña, en tu figura de apañamiento emocional.

Y así ha sido hoy, una mañana más de atender a 5 mujeres… y de emocionarme con cada una de ellas. Conversamos, nos reímos y lloran… y ellas, algunas de ellas se dan cuenta, que lloro con ellas…, si, (lea a continuación con voz seria) soy de esas psicólogas clínicas, (suelte la voz seria) que llora con sus pacientes, eso de la “neutralidad técnica” o “cara de pocker” sólo para alguien que no vibra con su pega, yo, me emociono.

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Lloro muchas veces cuando levantan y me enseñan las palmas de sus manos como si estuvieran ahí las heridas aún sangrando.
Me caen lágrimas, cuando las miro a los ojos y veo que son esos mismos los ojitos los que vieron de niñas, lo que no tenían que ver, pero nadie estuvo ahí para protegerlas.
Me emociono cuando llegan flaquitas, de brazos delgaditos y de un momento a otro, los brazos comienzan a tomar forma marcada de mujer fuerte, inclusos los pechos crecen y los dolores que aquejaban en el cuerpo, de un “¡ba sin darme cuenta ya no duele nada” se van … es que cuando uno habla el cuerpo deja de ser escenario del conflicto y se alivia, descansa…
Lloro cuando veo las piernas, las mismas donde cayeron los correazos y las palmadas, sólo que ahora, son las piernas donde se sientan sus hijos de dos años y cuatro años a los que no quieren golpear. ¡Lindas!
Me emocionan tanto, luego de que después de algunos meses de encuentros, se den cuenta de que se abandonan a sí mismas, enajenándose en el trabajo de la misma forma como su madre y su padre lo hacían, abandonándola a ella. Y bueno, ya no quiere abandonarse más.
Se me expande el corazón cuando me dice, me quiero hablar, mirar, sentir, escuchar … y pienso para mi, seguramente como de niña nadie la miró, sintió, escuchó, habló como merecía ser … ¡Qué felicidad! Se va a comenzar a querer mucho… y todo va a cambiar.
Me emocionan las mujeres que comienzan a ser espontáneas, ellas mismas y se dan cuenta que pueden crear y al hablar de los que les sucede a pesar del miedo y la “culpa” se liberan y se llenan de recursos y les comienza a ir muy bien en sus trabajo… ¡crean y crean!
No saben como me emocionan las que salvan sus partos, lactancias y deseos. Las libres!
Lloro cuando veo a la mujer anestesiada, dormida y cansada sin deseos sexuales, mujeres todas lindas, entre los 28 y los 45 años, llenas de vida y muertas por los discursos aprendidos. ¡No puede ser! están ahí los los deseos esperando como la Bella Durmiente ser despertados?!!! por quién???? Noooo no hay conocimiento del propio cuerpo, hay castigo, no hay deseo sexual! impresiona. Y con hombres al lado que no saben tocarlas, que se educaron en el porno del “mete y saca” sin poder tener sexo con sentido, sin poder dignificarlas, amarlas…. todos dormidos… y claro, la ilusión de la amante para el hombre, el terror de la amante para la mujer. Por favor, si usted es hombre y se siente “atacado” créame que justo de usted no hablo, usted es una excepción. Ahora si se sintió identificado, es su día de suerte! podemos comenzar a trabajar!
Lloro, cuando atiendo con el mismo amor, a la amante que espera sentada por años al cómodo niño caliento en casa y calientito en el motel.
Adoro a las mujeres libres, las que van en busca de lo que desean, las que llegaron tímidas y salen lobas.
Me emocionan las mujeres sabias de hoy, las valientes, las que aún con un poco de miedo se atreven a mirar. Son MUCHAS! de verdad que me impactan, las que escriben, las que vienen a mis Círculos y a otros Círculos, las que cada día quieren venir a revisar sus historias para convertirse en una de pasos firmes…
Gracias a cada una de ustedes, me emocionan muchísimo, gracias por la confianza que me dan y gracias por permitirme pasar por esta vida sintiendo que estoy viva completa y que soy parte de ustedes, en crecimiento todas juntas.
Leslie Power
Psicóloga Clínica
Mujer, primero.

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