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Soy mamá de cuatro hijos, los menores 5 y 2 años, los dos mayores 17 y 14 años, respectivamente y creo haber pasado los peores días de mi vida cuando el de 14 años hoy, tenía meses de vida. Se me hizo muy pesado ser mamá de dos guaguas al mismo tiempo, dos pañales, mamaderas, pecho, chupetes, coches, cunas, bolsos, llantos, mocos, resfríos, hospitalizaciones, asmas, virus respiratorios, falta de sueño y ¡faltas de ayudaaaaaaa!. Ya era psicóloga y nunca sentí que los estudios en psicología me sirvieran para lidiar con la cotidianidad de la maternidad, ni con mis propios procesos, menos con las dificultades en la relación de pareja …. en fin … mis angustias.

Pasaron los años. Y después de nueve, decido/decidimos volver/volvernos a embarazarme (nos) una vez que ya había comenzado a trabajar en temas de mujer, maternidad, crianza, apego y varios años de terapia personal. Mis hijos mayores, ya estaban más grandes y yo también había crecido, pero principalmente había observado a muchas mujeres en sus respectivas maternidades. Debo aclarar que los varios años de terapia personal fueron muy buenos, pero yo siempre he sido muy porfiada…. ella mi analista, siempre dijo, interpretó e incluso podría decir, que hasta predijo lo que sucedería (ya me separé) y yo… muchas veces, ups me quedé dormida y falté a sesión, me hice la que no entendía, o pensaba para mi “esta loca le pone colorssss” …. Pero bué, años después, la loca tenía razón. Vuelvo al punto donde había quedado…ya había observado a muchas mujeres en sus respectivas maternidades y, algo común de observar era a la mujer embarazada del segundo hijo diciendo:

-“No, no creo vaya a pedir más ayuda, me la pude bien con la Antonia.”

-“No hemos pensado aún en eso, quizás después, le pida a mi mamá que vaya un par de días a la semana y que me ayude con la cocina.”

-“¡Ay la mina dramática! Si las mujeres podemos! Cuántas mujeres crían solas y no pasa nada! Seguro una se la puede!”

-“No, yo vengo llegando del magister de mi marido en Boston y nosotros no somos de la idea de tener nana.”

-“Claro es que como ella es de nivel socio económico alto puede tener ayuda, yo me la puedo sola.”

Luego de algunos meses pasado el parto del segundo hijo, tanto en los Círculos de Mujeres en relación a maternidad que hago, como en la consulta, escucho las siguientes ideas:

-“Estoy muerta de cansada, no doy más, es tan pero tan difícil criar a dos hijos al mismo tiempo”

-“No paro de llorar, no tengo tiempo para nada de nada, ni para ducharme, los dos niños me demandan todo el día.”

-“Necesito ayuda urgente, mi hermana y mi mamá trabajan todo el día, estoy sola todo el día, no aguanto más la soledad.”

-“Llevo meses buscando nana y no encuentro…”

-“Estoy en otro país, mis papás y suegros en Chile, vine a pasar las fiestas de fin de año y siento que he podido dormir todo lo que no he dormido en años…aunque igual nos hemos peleado ene, todos se meten”

-“Lo siento mucho pero le voy a cortar la leche a esta guagua, no puedo despertarme cada tres horas todas las noches y al día siguiente funcionar con los dos.”

Y les encuentro toda la razón. Todas están SOLAS y la soledad es la peor de las enemigas de la maternidad y de todos sus aspectos, de la lactancia, de la depresión postparto, de la posibilidad de redefinir la identidad, del encuentro con otras mujeres, de la posibilidad de poder crecer y avanzar en el camino de convertirnos en mujeres grandes. La soledad es la peor de las enemigas para el encuentro sexual con nuestros hombres.

Amigas 23

 

Para poder maternar necesitamos ayuda no sólo de la corresponsabilidad del padre sino de la ayuda y colaboración de las mujeres de la comunidad, es decir, de la propia madre, suegra, ideal si mantenemos una adecuada relación con ambas y de no ser así proponer un tiempo de “tregua”, compañía de las hermanas, ayuda de alguna mujer que nos pueda acompañar en las cosas de la casa. Debemos saber que todas las tareas cotidianas las puede hacer cualquiera, pero dar pecho, consolar los llantos, tomar en upa y calmar una pataleta, sólo lo podemos hacer, la mayoría del tiempo y sobre todo, cuando recién nació el segundo hijo …. las mujeresmamás necesitamos ayuda de otros.

Y necesitar ayuda no es solamente para maternar, es para poder ser mujer, ir a tomar un café o salir a comer con las amigas, a arrancarse con nuestro hombre por ahí, para ir a la peluquería, sentarte a leer un rato, facebokear o salir a hacer ¡lo que se te de la gana hacer! … o si no, ¿cómo te nutres para nutrir?

Pedir ayuda es de sabia, si no la buscas, no la encuentras.

Leslie Power

Psicóloga Clínica

 

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